“Algunos vanidosos del Fútbol”

Alberto H. Chávez Rodríguez
Reg.- No.- 016 C.P.D.B.- Bolivia
Reg. No.- 036 C.P.D.T.- Tarija

Estamos viendo que en nuestro medio principalmente existe algunos dirigentes, cuerpos técnicos y jugadores de fútbol vanidosos a morirse y se adelantan a todo e inclusive algunas apreciaciones adelantadas que parecen “brujos” y adivinan todo pero la realidad es que hay veces este comportamiento confunden con la vanidad que llevan adentro como existen algunos que por ahí opinan sin conocer nada y solo lo hacen por quedar bien con algún dirigente o algún grupito de amigos y nada más.
Ahora bien, desde hace muchos años venimos observando una realidad en nuestro fútbol que implica una carencia total de proyectos y de ambiciones responsables a la hora de planificar. Esta es, sin duda, una palabra que está ausente en el vocabulario de aquellos que manejan el fútbol de nuestra ciudad capital principalmente que es la planificación.
A la falta de planificación se le suma el egocentrismo de muchos dirigentes. Los roles son los importantes más que la foto en el diario. El funcionamiento de una Institución es óptimo en tanto signifique una armonía entre todas las patas que administran un Club.
A la hora de comenzar la preparación de un torneo, no se plantean objetivos ni logros a largo plazo. Importa solo el éxito y a cualquier precio, incluso el de arriesgar el patrimonio de los clubes. No se piensa en un proyecto sensato. Ante las cámaras y los micrófonos existe un mensaje utópico mientras que puertas adentro, en la llamada mesa chica, todo queda en el poder de decisión de unos pocos.
A diario observamos cómo, en diferentes momentos, un club puede tener una campaña buena. Pero es solo momentánea. Ilusoria. No se acompaña el proceso, se lo condiciona constantemente. Y los parámetros para condicionarlo están a la orden de unos pocos. Puertas adentro, en la llamada mesa chica, todo queda en el poder de decisión de unos pocos.
El ambiente no es muy grande y el accionar es de público conocimiento. Algunos ejemplos son: contratar jugadores observando videos de Internet, limitarse solo al “buen” juicio de los representantes y allegados, el protagonismo demagógico de muchos dirigentes y hasta recibir “apoyo” de ex-dirigentes que fueron parte de rotundos fracasos.
Se habla ante la opinión pública de motivar a los valores locales, mientras los explotan y les pagan cifras enormes de dinero a los jugadores foráneos que muchas veces no juegan ni un par de partidos. Se habla ante el hincha y el socio de potenciar a las divisiones inferiores y no invierten en recursos materiales y humanos para su desarrollo y es de público conocimiento.
Otro aspecto importante es apreciar como la figura del dirigente se ubica a la par del Director Técnico y del jugador. La visibilización es una obligación para muchos. El estar en “la foto” es el accionar vanidoso por excelencia en aquellos que solo deberían acompañar y no buscar protagonismo. Las subcomisiones de fútbol son espacios de poder en donde importa más la ambición de notoriedad que el aporte genuino de información. Esto es, ¿Cuánto sabe el dirigente de fútbol para elegir o no un jugador? ¿Es una voz autorizada a la hora de evaluar un refuerzo? ¿Por qué no entregarle esa responsabilidad a los que verdaderamente conocen el deporte pero por experiencia profesional?
El fútbol es un territorio claramente emocional, pero abierto a los sueños. Como todo aficionado, tengo conectado el fútbol a mi memoria sentimental, la pasión. Me gusta pensar que el balón es una especie de vehículo que me llevó por el mundo entero permitiéndome conocer lugares, personas y emociones que de otro modo hubiera sido imposible. ¿Cómo no voy a estar agradecido de aquellos sueños? Cuando conviertes el fútbol en el punto neurálgico de tu vida, una lesión puede parecer una catástrofe. Incluso perder un partido te puede dejar una sensación de amargura desproporcionada… Es el defecto de todo aquello que convertimos en una obsesión. El fútbol no se inventó para profesionales; debe de ser una de las materias más democráticas del mundo, abierto a todos los biotipos, a todas las personalidades, a todas las nacionalidades. Es un fenómeno tan global como la tecnología, solo que la tecnología forma parte de lo moderno y el fútbol es parte de lo primitivo, lo que ocurre es que se ha llenado de intereses y esos intereses lo han devuelto a la realidad. Lo vivimos como juego porque hay algo de azaroso e incontrolable en él, pero también como negocio, porque, en tanto espectáculo, es parte importante de la industria del ocio. Así es el fútbol, un sueño y una empresa a la vez. No hay más que ver cómo es el comportamiento de la afición.
Verse en los diarios, sacudir las ediciones, abrir la sección deportiva de los telediarios y estar feliz en los ecos de una grabación radial son un premio muy jugoso para la vanidad de nuestros entrenadores.
Hasta profes comedidos y escrupulosos se han sentido atraídos por la tentación de generar controversia, al grado que algunos directores técnicos no solo en Tarija sino a nivel nacional como en la Liga Profesional de Fútbol algún estratega se animó a recomendarles a los periodistas cómo abordar la crónica de la merecida victoria que consiguen o de una derrota decir lo que a ellos les gusta nada más.
Como en el deporte hay renovación constante de jugadores, al parecer los jóvenes que actuaron en algunos partidos constituyen la esperanza del mañana. Desde luego, si tienen la suficiente disciplina para no perderse en el camino inundados de elogios, atenciones, publicidad favorable y, finalmente, fiestas. Porque esos elementos negativos conspiran para un desempeño normal prolongado. Un futbolista que inicia su carrera luego de los 20 años, puede contar con un máximo de 10 para rendimiento eficaz; pero si en el transcurso incurre en vanidad, en menor esfuerzo y, sobre todo en la fiesta, bien puede estar seguro que su periodo útil no pasará de 8 años.
Deben comprender que un solo jugador no es un equipo y que no se puede descargar el éxito solo en él. Messi es un ejemplo único, igual que Cristiano Ronaldo; pero quienes disputan el éxito en la cancha son 11 y si todos no están debidamente preparados, no pueden aspirar al triunfo del conjunto. ¿Acaso es eso lo que esperan en los torneos locales, departamentales o nacionales como la Liga del Fútbol Profesional en Bolivia.
Los futbolistas podrán advertir que si no ofrecen espectáculo en la cancha, los asistentes a los partidos disminuyen; y disminuyen los ingresos económicos con que cubren los sueldos. Nuestro fútbol, con excepciones, está en crisis notoria. Menos mal que en otras disciplinas deportivas estamos triunfando con nuevos valores y nuevos éxitos, esperando por supuesto la superación en el fútbol principalmente en Tarija con nuevos talentos y jóvenes promesas en el fútbol de todas las provincia de Tarija donde se viene observando que poco a poco quieren superar el trabajo de muchos equipos llamados grandes a trabajar el doble y que solo piensan en buscar dinero exigiendo la presencia del pueblo en el estadio sabiendo que el aficionado hay veces no tienen ni para la “sal” pero que hace un esfuerzo económico para apoyar a su equipo.