Aún tenemos un largo camino por recorrer

Lic. Lidia Campos Miranda
Editora de Agencias

La igualdad de género es fundamental para el cumplimiento de los derechos humanos de todas las personas, a pesar de ello las leyes discriminatorias contra las mujeres aún persisten en diversos lugares del mundo y se continúan promulgando nuevas leyes de este tipo.
A pesar de que la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer exige a los Estados que la ratificaron eliminar la discriminación contra la mujer por todos los medios apropiados, son muchos los Estados que todavía conservan de manera generalizada sus leyes discriminatorias.
Fue en el año 1990 que Bolivia ratificó la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW por sus siglas en inglés), convirtiéndose en una prioridad nacional el cumplimiento de los compromisos asumidos.
La CEDAW es el instrumento internacional más completo y específico sobre los derechos humanos de la mujer, que se basa en la prohibición de todas las formas de discriminación, garantizando la igualdad de la mujer para el disfrute de todos sus derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos.
En algunos países, las mujeres, a diferencia de los hombres, no pueden vestirse como desean, conducir un vehículo, trabajar de noche, heredar bienes ni prestar testimonio ante un tribunal. La discriminación sigue vigente en muchos países, algunos considerados avanzados muchos años después de que la mujer conquistara el sufragio.
La denominada Revolución Nacional realizó una de las mayores transformaciones fundamentales en la participación ciudadana en Bolivia incorporando por primera vez al escenario político nacional a las mujeres al establecer el voto universal.
Esta medida se convirtió en una tendencia a nivel latinoamericano, el voto a la mujer se otorgó en Brasil en 1946, en Argentina en 1951, en Chile en 1949, en México en 1955 y en Perú en 1956.
Sin duda un avance significativo para las democracias latinoamericanas y para el ejercicio de los derechos humanos de la población.
Estadísticamente se demuestra que las mujeres tienen un mejor rendimiento en diversas carreras universitarias, en relación a los hombres.
Su rol e inclusión en espacios laborales, y su participación en sitiales de decisión, ha determinado una interesante evolución en la sociedad, destacando el aporte de la mujer en la gestión pública y su liderazgo en diversas instituciones.