¡Ciudadanos cuídense!

Marcel Ávila Reese

Hoy los micreros marcharán, la dirigencia dijo que primero serán sus esposas y después los choferes que más tarde bloquearán las principales calles y avenidas.
Al menos la gente pudo tener una semana de servicio, que fue reestablecido tras un cuarto intermedio que se dieron autoridades del Gobierno Municipal y dirigentes del transporte urbano sindicalizado, luego que por casi dos semanas probaron de todo para llegar acuerdos pero infelizmente pesaron más las intransigencias.
Finalmente una acción popular interpuesta por el alcalde de la ciudad de Tarija ante una juez de garantías, tuvo una respuesta a favor de la comuna por parte de la justicia y la medida preventiva fue que no se suba el pasaje a dos bolivianos para mayores.
Mientras hoy se resolverá en audiencia este conflicto, que afectó y vuelve afectar a la población mayoritariamente usuaria del transporte público, los choferes y sus esposas contraatacan poniendo “en vilo” la necesidad que tiene la gente de utilizar el servicio de transporte para no encarecer el costo de su traslado de un sitio a otro de la ciudad.
Primero marcharán las esposas, luego los esposos (choferes) y además lo harán con todas sus movilidades para bloquear el tránsito en la ciudad, al menos en las vías céntricas y principales.
Sabemos que las marchas con bloqueos ocasionan no solo perjuicio, sino también enfrentamientos. Quizá hoy haya que ver más de esto o a la Policía reprimir con gases, no sabemos, ¿porque quién garantiza la libre movilidad de la gente? De por sí, ningún policía actúa sin una orden superior que sea dada para hacer respetar los derechos de los demás.
Está claro que solo en las calles se puede resolver conflictos cuando el más fuerte protagoniza presión y más presión, aunque algunas variantes más actuales suelen ser dejar a la gente sin el servicio que es de primera necesidad.
La intención del Gobierno Departamental de suplir a los micreros y sus líneas con buses de la Alcaldía o con taxis “municipales” no ha tenido éxito. Pero ¿quién tuvo éxito en este conflicto?, los micreros tampoco han logrado lo que piden, mejor dicho lo que quieren, porque en la semana que normalizaron el servicio aunque muchos cobraron dos bolivianos, la gente también ofreció resistencia para pagar el incremento.
Lo penoso es que como siempre la gente al final sufre las consecuencias de los conflictos políticos y sectoriales, que aunque pretendas sus representantes hacer creer no representan a la mayoría de la población.
Por eso, ciudadanos ¡cuíndense!, pues nadie vela por nadie. Los discursos son buenos y las normas parecen hechas para infringirse.