Lic. Lidia Campos Miranda

Cómo garantizar una verdadera democracia

Lic. Lidia Campos Miranda
Editora de Agencias

Entendemos a la democracia como la capacidad de una nación de gobernarse a sí misma, mediante procedimientos que garanticen la participación de los ciudadanos en igualdad de derechos entre hombres y mujeres.
Esta democracia implica a su vez el derecho de elegir la forma de gobierno y a los líderes que les representen, por tanto se denomina democracia representativa.
De esta se configura un escenario de que promueve la participación ciudadana en el quehacer sociopolítico, a través de una incidencia en la agenda social y política que afectan de manera directa los intereses ciudadanos.
El hablar de democracia, entendemos que no solo se suscribe a la participación a través del voto en un proceso electoral; sino que existen distintas modalidades que le dan vida y energía a una nación y sociedad.
El ejercicio de la democracia depende del rol de la sociedad y sus ciudadanos, sin participación ciudadana, es imposible concebir un escenario democrático pues no se ejercen los derechos de libre pensamiento y disidencia.
La legitimidad de la democracia está vinculada a los procesos de liberalización política, juntamente con los procesos que establezcan condiciones de participación real sin discriminación.
La conquista de los derechos individuales es el reflejo de la democracia, el estado debe garantizar el cumplimiento de los derechos humanos, posibilitando también que el ciudadano cumpla con sus obligaciones derivadas de sus mismos derechos.
Un Estado democrático debe garantizar principalmente a la ciudadanía el derecho a la educación, la libre elección, las libertades fundamentales, la libertad de expresión y de prensa.
Tenemos el desafío de promover un ejercicio democrático que posibilite sobre todo el ejercicio de los derechos humanos, que recupere la dignidad de las personas más vulnerables en el contexto de equidad y justicia social.