Devaluar no mejorará las exportaciones

Omar Yujra Santos

Una devaluación o depreciación consiste en la pérdida del valor de la moneda nacional frente a otras monedas extranjeras. La primera se da como política de gobierno y la segunda, generalmente, en un escenario de poca o casi nula intervención de los Bancos Centrales.
A finales de 1985 el Gobierno del MNR implantó un sistema de subasta para el intercambio de moneda extranjera conocido popularmente como el “Bolsín”, posteriormente en la misma lógica de las políticas se puso en práctica el denominado “crawling peg” (devaluación progresiva y controlada de una moneda).
A partir del 2006 y producto de la implementación de diferentes políticas económicas y sociales, se “bolivianiza” la economía, incrementan las Reservas Internacionales Netas, superávit fiscal y comercial durante varios años, las exportaciones No Tradicionales (manufacturas, productos agroindustriales y otros) llegaron a niveles record, estopermitió que el Tipo de Cambio – TC recupere su valor, y lo más importante generó confianza en la economía.
A pesar de ello en la actualidad vuelven las voces de la devaluación con el objetivo de generar “competitividad e incrementar las exportaciones”, así lo hicieron conocer algunos de los expositores del reciente Foro Económico: “Desafíos y oportunidades para el desarrollo de Bolivia en el nuevo contexto mundial”.
Para aplicar una devaluación es importante considerar además de la literatura económica, también el contexto externo e interno de la economía.
La idea de la devaluación viene de la escuela de pensamiento económico neoclásico. Una vez aplicada se generan efectos en la economía positivos y negativos. Entre los positivos, las exportaciones se vuelven más competitivas, es decir al tener un TC devaluado, los costos de los productos se vuelven más baratos frente a productos del exterior y por la mano invisible, las ventas se incrementan.
Los efectos negativos: un incremento de los precios (inflación), pérdida del poder adquisitivo de los salarios, erosión de los ahorros de las familias, desajuste en la regulación de tarifas de servicios básicos (tarifazos), entre los principales; también se conoce como “Pass Through”.
Para corroborar que una devaluación tiene un impacto positivo en las exportaciones nacionales se debe realizar pruebas econométricas, entre ellas la denominada condición Marshall – Lerner. Los resultados de las pruebas señalan que, para el caso boliviano, la condición no se cumple, por lo que una devaluación no generaría el deseado incremento de las exportaciones y por el contrario sólo se observarían efectos negativos.
Luego de la crisis internacional del 2008, la economía mundial no terminó de recuperarse, principalmente en los países desarrollados y la desaceleración de las economías emergentes, lo cual repercutió negativamente en los precios y la demanda internacional. Ante este panorama varios países de la región, entre 2014 y 2016, empezaron a devaluar (depreciar) sus monedas con la esperanza de mejorar sus balanzas comerciales.La realidad contrasta con los objetivos, pues estas economías no mejoraron sus exportaciones y por el contrario tienen el peligro latente de generar inflación como es el caso de Argentina.
Manejar una economía con criterios subjetivos no es lo aconsejable, ya que como sucedió en los años noventa podríamos estar nuevamente al ritmo de los efectos tango, samba y tequila, producto de la política cambiaria ortodoxa.

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