Lic. Lidia Campos Miranda Editora de Agencias

El ejercicio de la democracia no se reduce a la celebración de unas elecciones justas

Lidia M. Campos Miranda
Editora de Agencias

Según la teoría de la modernización para que pueda existir un sistema democrático son necesarias ciertas condiciones estructurales que se dan en un determinado nivel de desarrollo socioeconómico, en el que los indicadores más relevantes son el ingreso per cápita, el nivel de industrialización, el acceso a los servicios de salud, las posibilidades de comunicación e integración y la importancia de los medios masivos.

Otras investigaciones señalan que las democracias no necesariamente se dan como consecuencia de ciertas condiciones económico sociales, sino que son literalmente producidas o causadas por los actores políticos, quienes intervienen en el proceso de democratización.

La definición de democracia utilizada en la investigación de procesos de transición, se basa en el concepto de “poliarquía” de Dhal, en el cual la competencia política y la participación son los principales criterios en un sistema político de gobierno caracterizado por la pluralidad.

Dhal, señala que la libertad de organización, la libertad de expresión y de opinión, el derecho a ejercer el voto activo y pasivo, la libertad de información y competencia entre dirigentes políticos, son algunas garantías esenciales para el funcionamiento de la democracia; el autor asevera que un régimen democrático se caracteriza por elecciones libres y generales, escasas barreras participativas, auténtica competencia política y amplia protección de los derechos civiles.

El aspirar a una definición más ambiciosa de democracia nos lleva a aseverar que la celebración de unas elecciones justas es un criterio fácil de verificar y un concepto reducido para comprenderla dentro de los procesos de cambio social y transformación de las leyes que rigen un estado. El nivel de desarrollo socio económico no es medible positivamente en una sociedad que no puede satisfacer las necesidades básicas de la población y todavía mantiene índices de pobreza.

Los principales actores que hacen posible la permanencia y continuidad de un sistema democrático además de su avance histórico, es la sociedad representada en primera instancia por la familia, las instituciones, asociaciones, organizaciones, medios, etc.

El principio de democracia igual que el de libertad, esta presente en el ser humano desde su aparición en la tierra, esto es así porque la naturaleza del hombre lo lleva a luchar por sus derechos y se opone a la dominación de un hombre o un grupo sobre él y por extensión sobre un pueblo.

La democracia tuvo una formación histórica cuyas causas fueron diversas, siempre revelando ideas generales de libertad e igualdad, pero sobretodo la libertad dentro de un contexto de revolución o guerra.

Desde su concepción teórica evoca el respeto a los derechos fundamentales de las personas entre los que están la ciudadanía, su ejercicio garantiza a la persona plena participación en la construcción de una vida mejor.

La igualdad no solo alcanza a los derechos de cada individuo, sino se refiere a una equivalencia de oportunidades lo cual significa la posibilidad de que todos puedan hacer o ser lo que anhelan.

Un sistema democrático debe considerar los intereses de todos de la mejor manera posible; la eficiencia y efectividad de los gobernantes, se mide también por el consenso logrado en los gobernados y como lograrlo sino es a través de procedimientos que ofrezcan a todos las mismas posibilidades de participación.

La integración es también participación social y esta a su vez es una de las condiciones que hacen a la democracia, cada ciudadano es responsable de generar en su entorno más cercano un ambiente de integración en el que fluya una activa reciprocidad y compromiso social al asumir la realidad con responsabilidad y tomar decisiones en beneficio de aquellos sectores que más lo necesitan.