El pueblo seguirá de pie y aguarda se abrogue el Código con una ley

Marcel Ávila Reese

Se aguarda que la Asamblea Legislativa Plurinacional reciba del primer mandatario el pedido de abrogación de todo el nuevo código penal, el Órgano Legislativo deberá con una ley abrogar la norma, que puso en vilo a la población boliviana y se manifestó públicamente con repudio, primero por la derogación de dos Artículos y luego por todo el código desde hace tiempo.
La lucha seguirá, manifestaron los sectores mayoritarios de la sociedad boliviana, las calles mantendrán el crisol de la demanda nacional expresada no solo en las marchas, bloqueos y enfrentamientos, sino también masivamente en las redes sociales donde se hizo viral mensajes y contra mensajes sobre el problema.
En esta situación de descontento se ve todavía la incredulidad, porque se han dicho muchas frases, hace meses, en los medios de comunicación nacionales sobre respetar la decisión del pueblo boliviano en el referéndum del 21F; pero luego el Tribunal Constitucional Plurinacional con una Resolución desmarcó lo que hubo afirmado el gobernante y dispuso que puede ir a la reelección.
Bolivia no necesita una revolución a estas alturas de su historia, ni un enfrentamiento civil con el militar o policial porque hay disparidad de fuerzas y hacerlo sería una desbocada aventura, que no llevaría a buen término ni al Gobierno ni al pueblo.
Se quiere ahora el cumplimiento de la decisión asumida ayer en la mañana por el presidente Evo Morales, es un buen indicador que refleja su preocupación y deseo de solucionar el conflicto. Si hay que pensar en otro código penal, que se lo haga, pero sin vulnerar los derechos de los ciudadanos ni acorralar sus conquistas sociales, civiles y económicas, menos aún las logradas con décadas de lucha.
Las marchas continuarán en Tarija y en otros departamentos, ahora es el momento para considerar que cualquier norma, amparada por la ley debe seguir la Constitución y buscar necesariamente un consenso pero no a fuerza de decretazos u otros mecanismos legales, aunque tal vez no legítimos, que pueda congregar a la sociedad en su conjunto y en aras de mejorar su estado de derecho, porque seguramente se querrá tener códigos revitalizados, acordes con estos tiempos, pero también que sean adecuados a nuestra realidad, necesidades y logros, para lo cual se deberá socializar, consultar, explicar arduamente, implicar a la gente de todos los sectores, mediante los instrumentos operativos legales vigentes para tales casos.