El trabajo y la seguridad laboral que se requiere

Marcel Ávila Reese

La situación laboral no es la mejor ni la peor en Tarija, pero el grado de desocupación y subempleo que actualmente hay no refleja los beneficios supuestos de una política económica productiva, como se pretende ver a través de los programas regionales y nacionales.
A esto se suma la poca flexibilidad del sistema comercial imperante, que prácticamente esquila o mejor dicho arrasa con las posibilidades reales de obtener préstamos bancarios moderados a profesionales y trabajadores de oficio, quienes no pueden salvaguardar su economía familiar con solo bonos.
Se tendría que mirar directamente hacia el bienestar de quienes tienen una profesión, sea técnica o a nivel licenciatura, y de aquellas personas cuyos oficios son lo único que tienen para generar ingresos. El camino podría ser encontrar un modo de insertar paulatinamente a todas las personas desocupadas en trabajos acordes a sus perfiles y experticia.
Para los más jóvenes, recién titulados o egresados, una manera sería permitírseles comenzar su experiencia laboral en diversas empresas públicas y privadas, capacitándoseles en el propio lugar de trabajo. El Programa de Apoyo al Empleo PAE algo de esto refleja, pero no da una segunda opción a quienes no han tenido la suerte de ser contratados.
Para quienes no son tan jóvenes, pero demuestran experiencia, es necesario emplearlos en lugares donde su conocimiento permita contribuir con nuevos emprendimientos o en mejoras de otros, a cambio se les daría una condición de trabajadores asalariados por producto, una figura tal vez rara por ahora pero se trata de mantenerles en el puesto laboral mientras también se les permite acceder a capacitarse en el propio trabajo con la responsabilidad de aplicar todo su conocimiento y experiencia en la empresa o institución.
Quizá habrá muchas propuestas y de especialistas en la materia, pero no se hacen evidentes ni se divulgan o tal vez no se ha pensado ni siquiera en ello.
Es urgente pasar de un sistema de contrato laboral inquisidor, cien por ciento cuantificador de la persona a otro más inclusivo, propositivo, que busque a gente capaz de adaptarse a los nuevos desafíos y sea a la vez innovadora en la medida que se la capacite.
Es necesario tratar a todos los trabajadores con la calidad que se merecen, no como simples números cambiables, sino como personas. Dar valor al desarrollo laboral integral, o sea, formativo-investigativo, pero con la real posibilidad de permanencia laboral.