Luis Oporto durante su exposición del Diccionario de Archivistas de Bolivia.

En Casa de la Cultura: Historiadores presentaron la segunda edición del Diccionario de Archivistas de Bolivia

El director del Archivo Histórico de Tarija, Elías Vacaflor y el investigador del Archivo Franciscano de Tarija, Diego Olivia, presentaron en la Casa de la Cultura, el pasado martes 27 de junio, la segunda edición del Diccionario que reúne las semblanzas biográficas de varios archivistas bolivianos y extranjeros, impulsadores de los principales archivos nacionales.

Alba Mendieta

La producción de investigaciones históricas de Tarija incrementó gracias a la esforzada labor de muchos historiadores, dedicados a la investigación de temas relevantes sobre lo acontecido en el Departamento desde su creación y fundación hasta nuestros días.
El historiador Vacaflor fue el encargado de iniciar la presentación del Diccionario de Archivistas de Bolivia, en la oportunidad destacó el valor de esta obra que puede ser consultada en las bibliotecas públicas y de las universidades que están establecidas en la capital.
En cuanto al contenido del Diccionario, en su segunda edición, el director del Archivo Histórico de Tarija explicó “el 2012 se publicó la primera edición del Diccionario Biográfico de los guardianes de la memoria social boliviana, con 812 entradas. Pero la obra se agotó inmediatamente, lo que motivó una segunda edición que contiene 968 entradas de las cuales el 60% corresponde a varones de todas las épocas (desde el incario), 22% a mujeres, que aparecen con identidad propia a partir de la segunda mitad del siglo XXI, el 5% a acciones colectivas de los archivistas (reuniones, congresos, documentos principistas, declaración de principios) y 7% a instituciones y centros de archivo”.
Otro dato interesante que dio es la procedencia de los archivistas, el 77% son bolivianos y el 23% extranjeros.

Antecedentes de la segunda edición
El Diccionario es fruto de años de investigación. Su autor principal, Luis Oporto Ordóñez, recogió las semblanzas biográficas debidamente documentadas desde 1981 y las ha complementado con la valiosa colaboración directa y militante de quienes en realidad son coautores de este trabajo: Carola Campos Lora y Edgar “Huracán” Ramírez Santiesteban del Sistema de Archivo de la Corporación Minera de Bolivia y por Gonzalo Molina Echeverría, infatigable investigador de la archivística boliviana.
La obra fue editada por la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional y financiada por la Vicepresidencia del Estado. Es una obra única en su género a nivel internacional, pues, Bolivia es la primera en publicar de manera íntegra las biografías de archivistas bolivianos y extranjeros que impulsaron el desarrollo de la archivística nacional.
Sobre el trabajo archivístico boliviano
Vacaflor Dorakis indicó que el oficio fue detentado, en centurias, por el sexo masculino. Es así que los quipucamayoc o escribanos de la colonia y los secretarios y archivistas del siglo XIX eran enteramente varones.
“Eso explica que en nuestro registro correspondiente al siglo XIX, tan solo se identifiquen a dos mujeres, ambas temerarias y patriotas: Manuelita Sáenz, la archivera del Libertador Simón Bolívar y Juana Azurduy de Padilla, quien guardó con fervor las cartas de su esposo, y las que ella cruzó con los generales argentinos”.
En lo posterior, durante el siglo XX aparecen, de manera paulatina, las figuras de mujeres, entre ellas la archivista Zaida Zárate quien escribió el reglamento de archivos de los modernos archivos de Simón I. Patiño el “rey del estaño”.
Guardianes de la Memoria muestra las historias de vida de los archiveros desde la época del incario, pasando por la Colonia, luego los archiveros militares, religiosos, los archivistas indígenas y los profesionales titulados en las universidades.
Los presidentes de la República como es el caso de Narciso Campero y Bautista Saavedra, por ejemplo, promulgaron leyes a favor de la archivística nacional al insigne Gabriel René Moreno y al célebre Gunnar Mendoza; a los extranjeros, entre ellos Theodoro Schellenberg, el padre de la archivística moderna, que vino a Bolivia en mayo de 1960.

Luis Oporto durante su exposición del Diccionario de Archivistas de Bolivia.

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