Era natural de San Lorenzo: Basilio Íñiguez primer soldado tarijeño que murió en la Batalla de Suipacha

No tenemos mayores referencias de nuestro personaje histórico, solo sabemos su nombre y que estuvo casado con otra sanlorenceña, Toribia Gutiérrez, dijo el director del Archivo Histórico de Tarija.

Elías Vacaflor Dorakis para NUEVO SUR

Hemos considerado oportuno presentar este trabajo de investigación en las Primeras Jornadas Internacionales Boliviano-Argentinas de Historia, del 19 al 20 de octubre de 2017, que se realiza en nuestra ciudad para conocer y rendir justo homenaje póstumo a este gran tarijeño, y otros paisanos que participaron de las primeras batallas de la Guerra de la Emancipación Americana desde octubre de 1810 hasta abril de 1825.
Y ese es, precisamente, el caso de nuestros paisanos tarijeños: Basilio Íñiguez, Manuel Álvarez, Manuel Jaramillo, Domingo Morales, Leandro Pacheco y otras decenas de anónimos paisanos cuyos nombres no figuran en los anales de las que fueron las Batallas de “Cotagaita” y “Suipacha”. Reitero, y no sin antes disculparme por elegir a Basilio Íñiguez, lo hice por su condición de ser la primera víctima mortal de la Batalla de Suipacha, aquella tarde primaveral del siete de noviembre de 1810, entre las tropas Patriotas al mando del Mayor General Antonio Balcarce y el Tcnel. Martín Miguel de Güemes contra las tropas Realistas al mando del My. Gral. José de Córdoba, Jefe de la Marina Real y de los Ejércitos del Rey Fernando VII y el Cnel. Indalecio González de Socaza.

Victoria contundente
A las 11.00 del miércoles siete de noviembre de 1810, la División Realista partió desde Tupiza rumbo Sur y ocupó sitios estratégicos, previamente identificados, y procedieron al desarrollo de su plan. Por su parte, la División Patriota también había planificado acciones para contrarrestar al enemigo. Balcarce ordenó avanzar con una División de 200 hombres con dos cañones y; por su parte, el Comandante español ordenó enfrentarles con guerrillas. De esa manera, ambas tropas se enfrentaron, y tal cual habían planificado previamente, Balcarce ordenó replegarse y retroceder engañando a los españoles que incautos persiguieron a los patriotas y; cuando estos al descubierto y abandonado sus puestos de combate, Balcarce ordenó el ingreso de los jinetes tarijeños, salteños, jujeños y chicheños bajo el mando del Tcnel. Martín Miguel de Güemes. Tal fue la fuerza y contundencia del ataque que después de quince minutos de fiero combate las tropas españolas fueron derrotadas y se dieron a la fuga desordenadamente, abandonando hombres, armas, alimentos, banderas.
A fines de ese glorioso año de 1810, junto a nuestros hermanos chicheños y cinteños, nos tocó escribir las páginas más gloriosas con la victoria en “Suipacha” el siete de noviembre de 1810 contra las tropas españolas. Y en este capítulo deben lucir sus mejores galas: Dr. Mariano Antonio de Echazú (Presidente del Cabildo Capitular de Tarija y Alcalde de Primer Voto), Tcnel. Francisco Gonzáles de Villa y Tcnel. José Antonio de Larrea del Regimiento Provincial de Caballería de Tarija, Francisco José Gutiérrez del Dozal, José Manuel Núñez de Pérez, sin cuyos aportes y decisiones hubiere sido imposible el apoyo decisivo de Tarija a la Revolución de Mayo.
Pero nuestro más grande homenaje póstumo y reconocimiento ha de ser para Basilio Iñiguez, soldado del “Regimiento Provincial de Caballería de Tarija”, muerto en la Batalla de Suipacha. Por lo tanto, el primer tarijeño en ofrendar su sangre por la Patria y Libertad. Asimismo, el reconocimiento póstumo a Manuel Álvarez, Manuel Jaramillo, Domingo Morales y Leandro Pacheco del mismo Regimiento, quienes participaron en las Batallas de “Cotagaita”, “Suipacha”, “Desaguadero” y “Nazareno” entre octubre y noviembre de 1810. Durante estos combates sus cuerpos resultaron mutilados. A través de ellos, el pueblo tarijeño empezó a escribir con su sangre la Historia argentina y boliviana y; por ende, de América del Sur.
El resultado final de la Batalla de “Suipacha” en esa tarde del siete de noviembre de 1810, fue la derrota total a la tropa Realista y; como trofeos de guerra, se obtuvieron: dos banderas y ciento cincuenta soldados y varios oficiales, muchos heridos y cuarenta muertos. Las tropas Patriotas sufrieron: un soldado muerto y dos oficiales subalternos y diez soldados de los diferentes cuerpos.

El único muerto fue un tarijeño
Referente al único soldado muerto de las filas patriotas, fue el tarijeño Basilio Iñiguez y; los heridos, el abanderado tarijeño Domingo Morales, soldado del Regimiento N° 6 de Tarija que resultó mutilado y el Alférez de las Milicias de Salta Eduardo Gaona.
Por su parte, Martín Miguel de Güemes el diez de abril remitió a Buenos Aires detallado y positivo informe sobre el particular. De esa manera, el cinco de mayo de 1813 recién se hizo efectiva la orden para que se haga el depósito de 35 pesos a favor de Domingo Morales, soldado tarijeño y mutilado en “Suipacha” quien tuvo que viajar hasta Buenos Aires y recibir en efectivo el monto acordado por sus servicios y apoyo brindado a la Caballería de Güemes en noviembre de 1810. El otro paisano tarijeño que resultó inválido en “Suipacha” fue el soldado Leandro Jaramillo, del Regimiento de Caballería de Tarija.
El presente trabajo ofrece un breve pero clarificador hecho que su significación histórica, devela un hecho que nunca estuvo en la memoria ni escritos de los historiadores liberales de Bolivia ni Argentina. Entonces, que quede claro y debidamente posicionada la verdad histórica de los hechos y protagonistas en “Cotagaita” y “Suipacha”.

Primera victoria patriota
Los “milicianos” del Regimiento Provincial de Caballería de Tarija al mando de Larrea y Güemes fueron los artífices de la victoria de la primera victoria patriota allá en “Suipacha”. Con ello, queda demostrado que poco a poco la frontera Sur del Alto Perú (“Cinti”, “Chichas” y “Tarija”), se convirtió el territorio estratégico para Patriotas y Realistas para; por un lado, defender y frenar el avance español y; por otro, ingresar y ocupar el Norte argentino para frustrar el ingreso de San Martín a Chile y llegar hasta Buenos Aires y restaurar el Virreinato de Buenos Aires tal cual prometió La Serna a Pezuela.

Lo que fue revelado
Oportunamente hemos aplaudido con profunda satisfacción las conclusiones del cónclave en Salta ese junio de 2005, que resultaron jornadas de aprendizaje en vivo y directo. La lección que patentizó lo aseverado, fue el hecho que el Estado Argentino después de 185 años (1821-2006), haya reconocido al Gral. Martín Miguel de Güemes mediante Ley 26125 de 22 de agosto de 2006 como “Héroe Nacional” y; por otro lado, coadyuvado a presentar documentos ocultos e ignorados sobre el aporte de nuestros paisanos en el fasto de “Suipacha”.
A esta decisión, que nos hemos sumado íntegramente y que la consideramos un acto de elevada hidalguía por parte de autoridades y pueblo salteños, dignifica y enaltece al Estado Argentino y sus instituciones y pueblo en general.
Ahora, corresponde que la luz de la verdad histórica ilumine a nuestras autoridades y al pueblo en general, particularmente del Municipio de San Lorenzo para que este año cuando habremos de conmemorar el siete de noviembre de 2017 el 207 aniversario de la Victoria de “Suipacha”, debamos rendir merecido y póstumo homenaje a nuestros paisanos que dejaron su impronta en esa hermana tierra chicheña y; al mismo tiempo, un legado para los pueblos tarijeños.