El congresista republicano Tom MacArthur se enfrenta a preguntas de votantes en Nueva Jersey tras el voto de la reforma sanitaria.

Impulsada por el Partido Republicano: La reforma sanitaria republicana dejaría a 14 millones de personas sin seguro en 2018

Las estimaciones de un organismo independiente apenas varían respecto a las realizadas tras la primera propuesta para acabar con ‘Obamacare’ 

El congresista republicano Tom MacArthur se enfrenta a preguntas de votantes en Nueva Jersey tras el voto de la reforma sanitaria.

EL PAIS ESPAÑA

El diagnóstico sigue siendo demoledor. La ley de reforma sanitaria, impulsada por el Partido Republicano y aprobada a principios de mayo por la Cámara de Representantes, haría perder el próximo año a 14 millones de personas el seguro médico en Estados Unidos y en 2026 a 23 millones. Esta es la estimación de la Oficina Presupuestaria del Congreso, un organismo independiente, que solo mejora ligeramente -un millón menos de personas afectadas- el cálculo a largo plazo respecto a la primera proyección que hizo en marzo.
Las cifras suponen un jarro de agua fría para los legisladores republicanos que tras siete años deplorando la ley sanitaria impulsada por el expresidente Barack Obama, conocida popularmente como Obamacare, afrontan ahora enormes dificultades para sacar adelante una reforma. El objetivo es que no dilapide las ventajas actuales, acabe con los fallos del sistema y logre el suficiente consenso político para ser aprobada. En esa cuadratura del círculo está embarcado ahora el grupo de senadores republicanos que está reescribiendo la ley aprobada por la Cámara de Representantes para tratar de que sea validada en el Senado.
Los congresistas conservadores introdujeron algunas modificaciones en su primera propuesta de ley después de no lograr en marzo, por las divisionesinternas en el partido, someter a votación la reforma, en lo que supuso el primer fracaso legislativo de Donald Trump como presidente.
Los cambios han ampliado tímidamente la protección a personas con graves condiciones médicas preexistentes, pero delegan a cada Estado la posibilidad de que las personas con antecedentes tengan que pagar más por su seguro médico, algo que está prohibido ahora con Obamacare.
Las claves de la reforma republicana son que acaba con la obligatoriedad de que los ciudadanos tengan un seguro médico, reduce la expansión de Medicaid, el programa de sanidad pública para personas pobres, y rebaja las ayudas económicas para contratar un seguro, lo que afectaría especialmente a los colectivos con menos ingresos. Se calcula que 20 millones de personas que no tenían un seguro médico lo tienen gracias a Obamacare.
Los republicanos insisten en que la prioridad es reducir el coste sanitario mientras se trata de mantener la mayor cobertura posible. Pero en ese terreno la proyección de la Oficina Presupuestaria del Congreso también les da malas noticias. Calcula que la reforma reduciría el déficit público del Gobierno federal en 119.000 millones de dólares en una década, mientras que en marzo estimóque el ahorro sería de 150.000 millones.

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