Lic. Lidia Campos Miranda Editora de Agencias

¡Libertad de expresión!

Lic. Lidia Campos Miranda
Editora de Agencias

El proyecto de ley de Información responsable que fue archivado en la víspera por el movimiento al socialismo, fue un intento de amordazar una vez más a los medios de comunicación y periodistas en su labor de informar a la población.
Sin la seguridad y garantía del ejercicio de las libertades que nos otorgan la constitución política, es muy difícil afirmar que vivimos en democracia.
Un estado que se dice democrático no puede intentar acallar la voz de su pueblo, voz que se expresa en diferentes puntos de vista y criterios en torno a temas de interés nacional.
Este hecho que al parecer deja sin efecto el estado de emergencia de los medios de comunicación y periodistas, no debe significar que los gremios periodísticos bajen la guardia; al contrario permanece la alerta ante cualquier otro acontecimiento antidemocrático.
Una sana democracia se construye en la confluencia de diversos poderes, en la diversidad de la opinión pública, no en la generalización de contenidos mediáticos orientados a favorecer a grupos de poder o a quien detenta el poder estatal.
Los derechos humanos son irrenunciables y los medios de comunicación y periodistas no pueden renunciar a la libertad de prensa y de expresión.
Sin libertad de expresión no hay democracia, e históricamente la libertad de prensa siempre fue un objetivo político, principalmente en los gobiernos de facto y en las actuales democracias.
Hoy más que nunca los bolivianos nos mantenemos firmes defendiendo nuestros derechos fundamentales, haciendo viva una libertad de expresión a través del accionar de diversos grupos de la sociedad que manifiestan su opinión públicamente.
No puede haber derechos humanos cuando la sociedad es reprimida, acallada y mucho peor si los medios de comunicación y periodistas independientes son perseguidos.
La libertad de expresión es un derecho universal, es un mecanismo de diálogo, la independencia y el pluralismo de los medios es una garantía de que vivimos en democracia.