Por una solución al conflicto de los micros

Alex Rolando Sosa

“le dijo Dios a Salomón: pídeme lo que quieras que te lo concederé. Salomón entonces le dijo al Señor: te pido sabiduría. Soy muy joven aún y deseo que me des la sabiduría necesaria para gobernar a este pueblo con justicia. A Dios le agradó esta petición y le dijo: no pediste ni tesoros, ni riqueza ni la perdición de tus enemigos, te daré una sabiduría como a nadie. Y también riquezas…”
Estimados ciudadanos todos, desde el alcalde, los micreros, comerciantes, estudiantes, niños, jóvenes, religiosos, demás autoridades…todos los seres humanos que viven en esta tierra; ya es hora de poner fin a este conflicto.
Ya son más de diez días en que este paro, va perjudicando a mucha gente, pero es uno de los pocos paros, que me parecen que tienen como fin algo justo. He presenciado marchas sin sentido, falsas, políticamente financiadas, etc., etc., etc., pero este paro es justo. Y daré mis razones.
En primer lugar, las horas de trabajo van contra la ley, la constitución, los derechos humanos, etc., porque los señores micreros trabajan hasta casi 14 horas. Y aun así, no falta quien pide que trabajen hasta las once de la noche.
En segundo lugar, los 1.5 que cobran son una verdadera miseria en consideración las horas de trabajo, el sacrificio de no ver a sus familias todo el santo día y parte de la noche, estar tratando con personas a veces, hasta estúpidas o estafadoras que bajan sin pagar. Pero 1.5 es la tarifa solo para mayores, jóvenes y niños tienen una tarifa menor.
En tercer lugar, sus micros son pintados, rayados, rotos, ensuciados a cada momento, dado que nuestra gente, no toda claro está, no tiene la cultura del respeto por lo ajeno. Los niños, los jóvenes y muchos adultos, ensucian y destruyen lo ajeno porque no es suyo.
Y en cuarto lugar, los micreros tienen familias.
Y por último, trabajan de lunes a lunes.
Por otro lado, exigimos que tengan los micros impecables, cuando la gente sube y baja a cada momento. Exigimos que ya cambien sus “carcachas” y no boten ese su “humo” negro, cuando ganan una miseria. Se les exige que sean amables cuando están cansados de tratar con personas de todo tipo. Se les exige, exige y exige… cuando la norma básica de convivencia es aquella que dijo un antiguo santo: “es dando como se recibe”.
Señores micreros, la población tiene razón en algunas de sus exigencias. La contaminación es una de ellas.
Señor alcalde, la justicia es dar a cada uno lo que se merece, aunque la mayoría no piense así, por eso es usted autoridad, para impartir justicia. No se necesita ser abogado para eso, no se necesita asesoramiento para eso, no se necesita la opinión de miles, porque la decisión es suya.
No se debe hablar de diálogo, porque en la vida real eso es solamente posible en dos enamorados. En la vida social, política y económica, solamente existe el verbo de negociar. Las dos partes implicadas deben negociar, con un tercero que no debe estar de lado de ninguno. Sea la iglesia, sea derechos humanos, sea cualquier ciudadano. Y para comenzar el negociado, tomar en cuenta que los micreros no han bloqueado. Créame que si usted fuera alcalde del El Alto, así amenace o mande a la policía, le hubiesen prendido fuego a la alcaldía. Pero estamos en Tarija, y me parece una muestra de respeto a la población no bloquear, por tanto, también respetemos a estos ciudadanos micreros, en sus demandas.
Finalmente, ciudadanos “de a pie”, no debemos ser egoístas. Estamos acostumbrados a lo gratis, a pagar lo mínimo. En los mercados se puede observar cómo hay gente que tiene dinero, pero que exige rebaja hasta no poder más. Y hay ciudadanos que quieren que el micro les levante donde ellos quieren y por poco, que el micro les deje en la puerta. No debe ser así, la libertad y los derechos del otro, implica sacrificar los propios. Nos decía nuestro padre: “hijitos, en la vida a veces hay que comerse sapos”, es decir, rabia, venenos, etc. Por eso, señor alcalde, usted es inteligente, pida la sabiduría y la humildad necesaria para afrontar este tema. Este tema le va a seguir desde ahora hasta que termine su gestión, pues sea en dos o seis meses, en uno o dos años, va volver este problema porque sí o sí tendrán que subir los pasajes de los mayores en los micros. Recuerdo que desde que estaba en colegio, ya tenían el precio de hoy. Negocie, hable, no huya, no opine en los medios de comunicación, frente a cámaras, sino aquí en la plaza, mirando a los hombres que piden lo justo. No se trata de dar gusto a nadie, se trata de impartir justicia. Y señores micreros, todo negocio lleva condiciones. Pues pónganlas ustedes las suyas y acepten las de la contraparte. Negocien tales y ganaremos todos. Espero que tomen una decisión salomónica.