Salud e impunidad en Bolivia

*Daniel Herrera

Al empezar estareflexión, quisiera plantear lo siguiente: ¿cuántos casos de negligencia médica o malas praxis se conocen en Bolivia?Seguramente que algunos o muchos. Sin embargo, los demasiados casos que se han dado a conocer sobre negligencia o malas praxis, han quedado impunes y en el olvidocasi en su totalidad, dejando a las familias impregnadas con el dolor,por la impotencia de no hallar justicia y menos algún reparo por los errores fatales que se dieron en un entorno de mandiles blancos.
Hablar sobre las irresponsabilidades de malas praxis que conllevan historias tristes en las familias bolivianas es una realidad, pero muy pocas veces mencionadas. Un asunto personal nos obliga hablar acerca del tema conmayor preocupación.
El tema de las penalidades, hay que tratarlo con especial atención que abarque la parte técnica y también política, enla búsqueda oportuna de medidas profundas en la estructura estatal de salud para realmente lograr cambios en el tema.
Fueron cerca de 50 días que dejaron de trabajar por el “bienestar” de la salud de la población, colapsaron con paros y bloqueos, las calles de las principales ciudades del país, los centros de salud se encontraron vacíos por la falta de atención médica. Los portadores de mandiles blancos, que un día juraron cuidar de la salud del ser humano, decidieron por las luchas sindicales y no por cuidar la salud de la población.
Ya no se está de acuerdo conla derogación de algunos artículos del código penal sino la abrogación de todo lo planteado en la reforma penal, e inclusive han ido apareciendo posicionamientos políticos peligrosos que van más allá del respeto democrático, insultando inclusive a investiduras de autoridades del gobierno nacional, a quienes hay que respetarlos.
Ya se descubrieron,cómo se manejó y se maneja aún la salud boliviana, principalmente en la Caja Nacional de Salud, con un entramado de corrupción,con implicados que se hallan impunesoperando desde su interior. Yfue una ministra joven, quientuvo que enfrentar en el anterior conflicto, haciendo visible en la opinión pública,lo seriodel tema en salud.
Este asunto tan ignorado por muchos de los ciudadanos, causó buena impresión de quien escribe este artículo, el actuar de la ministra de salud, quien de manera frontal hizo que derivara particularmente,en el beneficio del certificado médico gratuito para la ciudadanía.
El sector de salud no pelea en las calles por una salud de calidad y servicio comprometido con la población, sino refleja apetitos personales que son lideradospor grupos desmedidos de afanes inmediatos por el lucro, que involucra peligrosamente entre lo público y privado.
Pero no se puede dejar de mencionar también,que este llamado proceso, denominado decambio, después de diez años, tratade solucionar problemas de salud con ánimos coyunturales, cuando en realidad podía haberse tratado enprofundidad desde un inicio de la gestión, con resultados más valederos para toda la sociedad boliviana.
Una necesaria y cuidada normativa acerca del ejercicio médico responsable, atingente sobre todo al cuidado correcto y ético de los pacientes, se hace urgente en el país, para resguardar a los miembros de la sociedad boliviana.
Para terminar esta reflexión, y si me tocara responder personalmente la pregunta con la que arranquéel presente artículo periodístico, debo decir que me condenaron de por vidaen mi salud visual:fue sistemático, de irresponsabilidades constantes en uno y otro lado.

*Ciudadano boliviano