Seguridad al margen de la gente

Marcel Ávila Reese

Frecuentemente la gente se queja porque varios delincuentes, en la ciudad de Tarija, son liberados y estos vuelven a delinquir. Pese a que la Policía los captura y pone a disposición del Ministerio Público, la justicia ordinaria los cautela y por lo común suele liberarlos.
Ahora la gente pide que haya mayor coordinación entre la Policía y la justicia, las juntas vecinales de Cercado piden a gritos que se trabaje en la consolidación de recursos económicos para la seguridad ciudadana, pese a lo que ya se ha logrado.
Mientras se siguen las determinaciones procesales judiciales, que exigen pruebas, reincidencias, etc., para recién enviar al presunto autor de los delitos a la cárcel, quienes son dejados en libertad hacen de las suyas al mejor estilo: mofarse de las leyes, sus normas y continúan sus fechorías hasta que los apresen.
Desde hace años que la Policía informa sobre capturados que son rápidamente liberados por las autoridades judiciales. El trabajo de la entidad del orden no solo se complica, sino que se hace más pesado por las recapturas. Pero así las cosas, los delincuentes tienen las de ganar muchas veces antes de ser encarcelados, mientras la gente sigue sufriendo sus atentados.
No hay ciudad segura 100% pero al menos la reducción de la inseguridad debería, con las décadas de experiencia y casos, recudirse notablemente. Y la seguridad ciudadana tener el respaldo institucional que debería.
Lo evidente continúa siendo un estado de incongruencias, al menos para las personas en general, entre capturas y liberaciones de personas que muchas veces son encontradas in fraganti cometiendo el delito y todavía se las libera bajo argumentos jurídicos. Puede ser que las leyes y códigos requieran realizar una serie de etapas previas al encarcelamiento, pero también hay una evidente soltura que permite a los delincuentes, en su mayoría, quedar libres hasta que vuelvan a delinquir.
Las leyes por sí solas no ofrecen seguridad, son las actuaciones procesales y las sentencias de quienes interpretan y aplican las leyes que permite tener seguridad la gente. Pero si en este ámbito no hay celeridad o se cometen faltas procesales, por los motivos que sean, no hay cómo hablar de seguridad ciudadana.