“Sóplame el Ojo”

Alberto H. Chávez Rodríguez
Reg.- No.- 016 C.P.D.B.- Bolivia
Reg. No.- 036 C.P.D.T.- Tarija

Es un buen dicho muy característico para aquellos dirigentes, cuerpos técnicos y jugadores no solo del fútbol sino de cualquier otra disciplina deportiva donde las “promesas” están al pie del día y con frasees que hay veces por el facebook quieren tomar el pelo a todos los ingenuos (algunos) aficionados y amantes de cualquier disciplina deportiva en este caso el fútbol donde inclusive un director técnico extranjero que dirigía la selección de Bolivia de Fútbol decía hasta el último momento que “matemáticamente” se pude clasificar pero solo estaba buscando que se complete el mes para cobrar su ”jugoso” sueldo de la Federación Boliviana de Fútbol y ni que decir de otro DT también extranjero que desde un lujoso hotel en Santa Cruz dirigía a la selección de fútbol de Bolivia en alguna eliminatoria que no clasificamos y el estratega se llevo un dineral.
Así es como algunos dirigentes y algunos protagonistas principales como ser los jugadores nos quieren tomar el pelo es por esos que les decimos “sóplame el ojo” porque no se les creé nada ya que cada día solo venden “humo” y después desaparecen para volver en la próxima temporada con otras mentiras más.
Mentir, según el catecismo es “decir lo contrario de lo que uno siente”. definición que podrían aceptar librepensadores románticos, en este momento, mejor sería asegurar que mentir es manifestar o publicar lo contrario de lo que se sabe o conoce por que algunos directores técnicos, dirigentes y jugadores de fútbol contando también a ex dirigentes y pas- presidentes son los hombres que tienen cautiva a la verdad y malherida. Este asentamiento tan firme de la mentira ha llevado a lo que distingue a una persona con inteligencias múltiples de un autista es su capacidad de mentira, está tan asentada la mentira que ella misma dificulta aproximarnos a la verdad, hasta tal punto que andamos, poco más o menos, ante el alud de mentiras es imposible conocer la verdad para algunos que cada día te cuentan “mentiras” y solo queda decirles “sóplame el ojo”, no hay otra.
Seguimos predicando que solo la verdad nos puede hacer auténticamente libres, pero al anteponer los intereses a las convicciones actuamos como si nos esclavizara la mentira, está muy en boga la mentira paranoica, que desquicia la realidad y nos desconcierta tanto como un día tormentoso.
Mentir es tan humano como respirar, y casi igual de fácil. Aprendemos a hacerlo de muy pequeños, cuando descubrimos que nos permite obtener algo que queremos, y es solo después de años de experiencia y educación que conseguimos distinguir qué clase de mentiras están aceptadas y cuáles pueden tener represalias. Porque mentiras hay de muchos tipos. En un extremo encontraríamos las que se usan para controlar y oprimir o las que se dicen para enriquecerse en detrimento del resto de la gente, las mentiras «antisociales» (las que buscan un beneficio propio) tienen efectos nocivos en la sociedad, pero en cambio las mentiras «leves» actuarían como agentes que ayudarían a las comunidades a formarse y crecer.
Por desgracia, últimamente hemos podido ser testigos del daño que hacen a la sociedad las otras mentiras, las que provienen de alguien a quien hemos cedido una cantidad importante de poder. Estos personajes, elegidos entre sus iguales y erigidos como ejemplo, tienen en sus manos la responsabilidad de sustentar los niveles de confianza que una sociedad necesita para mantenerse unida, haber mentido cuando negaba rotundamente los hechos. Un delegado, dirigente de fútbol, DT o algún jugador de cualquier disciplina deportiva no puede ocultar cierto tipo de información y trabajo a sus compañeros o a los hinchas y fanáticos del club o en general a los ciudadanos, ni que sea para protegerse a sí mismo o a su familia con sus “mentiras “de todos los días y a pesar de todo, este tipo de mentiras egoístas siguen siendo frecuentes entre los gobernantes de todo el mundo. Ni los de aquí se salvan, por muy alto que hayan llegado en el imaginario colectivo. Cuando esta gente tome conciencia por fin de hasta qué punto es importante la honestidad a la hora de proporcionarnos un modelo a seguir, podremos empezar a construir una sociedad que avanzará conjuntada y no creyendo, como ahora, que si el vecino no te roba es simplemente porque no ha tenido la oportunidad de hacerlo y como se dice la “mentira” tiene patas cortas y todo se llega a saber por eso cuando sientas que te la están “charlando” o diciéndote “meritaras” solo diles “Sóplame el Ojo”.