Decenas de camiones de carga de Arica esperan horas para ser atendidos por la Aduana boliviana

Demoras y complicaciones: Transportistas sufren por pugnas políticas en los dos lados de la frontera

Malos tratos y demora por una ruta que nunca se termina en el lado chileno. Trámites aduaneros largos que provocan que ellos permanezcan días a merced del frío y hambre, cuando se acaban los viáticos. 

AGENCIAS

 

Siete días después, al fin, Jaime Huanca puede irse de Tambo Quemado rumbo a Oruro. Va con hambre, sed, los nudillos entumecidos por el frío, el aliento humeante y la voz entrecortada. Y sin un peso. Los viáticos de 50 Bs por día se le acabaron hace varias (malas) comidas. Ese es el precio que paga este hombre de 50 años por una pugna entre los gobiernos de Bolivia y de Chile, que convirtieron en pelea política el seguimiento de la demanda marítima boliviana en La Haya y que pudo manejarse con diplomacia. Por eso, a diario, decenas de ‘jaimeshuanca’ pagan así su derecho de conducir camiones por un sueldo de $us 200 por viaje, llevando desde Arica hasta Oruro cargas que cuestan mil veces sus salarios.

A pocos días de la reunión del Comité de Fronteras en Santa Cruz, EL DEBER llegó hasta Tambo Quemado y evidenció las complicaciones que hay para el ciudadano que transita de ida y vuelta por trabajo en ambos lados de la frontera.

Prácticamente, Chile tiene detenida la reconstrucción de la carretera que une a su población limítrofe de Chungará con la frontera con Bolivia, lo que genera enormes demoras. Para los transportistas, el retraso de esa obra hasta pareciera intencional. Denuncian también trámites morosos en Bolivia.

En cuanto a los reproches a la Aduana Nacional, desde La Paz, su presidenta, Marlene Ardaya, ha contestado que no se puede culpar a la institución por las pérdidas de tiempo cuando hay eventuales ‘caídas de sistema’, que no es correcto.

Pero no descartó que hubiera problemas con “el almacenero” boliviano (ALBO S.A., la organización privada que controla depósitos de Aduana, pesaje, precintado relacionados con la exportación e importación). 

“No tengo una denuncia, pero de confirmarse, estaríamos pensando (…) en una multa al almacenero por no haber hecho su trabajo”, dice ella. Varios transportistas se quejaron en ese sentido. Joaquín Aguirre, por ejemplo, dijo: “Los funcionarios de ALBO nunca están completos”. “Hay un solo trabajador en las ventanillas”.

Abraham Chuquichanga, que está en el puesto fronterizo cuatro días ya, explicó: “Esto de la burocracia de la Aduana y de las agencias aduaneras retrasan el proceso. El recinto es pequeño. Entran los camiones de 30 en 30 para hacer el trámite. El martes no había sistema toda la tarde, no salió ni un camión. Se debe ampliar el horario de trabajo, que sean las 24 horas”.

Otro problema son las agencias aduaneras privadas contratadas por los importadores-exportadores. Milton Godoy relató que, a raíz del feriado del 16 de julio, no se pudo subsanar oportunamente un problema de facturación de la agencia de sus contratantes. 

Problemas en Chile

“Salí de Arica más de una semana atrás. No tenemos ningún apoyo, nadie vela por que tengamos un trato humano. De aquel lado hay cortes de ruta que causan enormes ‘trancaderas’ a una altura de más de cuatro mil metros; el frío traspasa todo. En Bolivia, la atención aduanera es demasiado lenta, haces el trámite y nada”, dice Jaime Huanca.

Roberto Choque, un transportista que llevaba vidrio a La Paz, tiene su propio testimonio. “En territorio chileno nos dan paso por horas, ahí es donde un chofer sufre por la comida, el frío, en sus necesidades que tienen que hacer el conductor (la falta de sanitarios)”. Al regreso de Arica, entre la parada fronteriza y el cruce de Chungará, se demora cinco horas por la mala carretera y por los trámites en Chile.

Los choferes de camiones reciben un trato discriminatorio  respecto a otros. Por ejemplo, se pudo ver en el lugar que el paso de turistas en autobuses y vehículos particulares tardan ni dos horas. “Es que a nosotros los de la Policía salen y nos revisan de a dos camiones, luego vuelven a su oficina y siguen chateando o jugando en sus computadoras”, dijo el camionero Juan Quisbert.
En el hito fronterizo, el vehículo de EL DEBER llegó hasta una caseta, de donde emergió presuroso un funcionario chileno que levantó las manos con gesto adusto y ordenó a los periodistas detener su marcha: “¿No vieron la señal de pare?, Tengo a 26 camiones de venida, espere, por favor”. 20 minutos después se abrió el paso.

Según datos de un organismo especializado de Unasur, la carretera es de 192 kilómetros en total. Este tramo, que une los dos puestos fronterizos y tiene 22 kilómetros y cuesta $us 45 millones, no parece avanzar, pese a que su inicio data de mayo de 2016. La vía es una mezcla de trozos de cemento rajado, arenilla fina y tierra, a cuyo paso se levantan grandes estelas de tierra. Hay zanjas que permanecen allí y dificultan el tránsito, entre otros obstáculos.

En el recorrido que EL DEBER realizó entre el final de la mañana y las primeras horas de la tarde del miércoles, no se observó un solo constructor en la vía, aunque sí señalizadores que retienen los autos por decenas mientras pasan los que vienen del otro lado. 

Marcelo Sepúlveda, jefe de turno de la Aduana de Chungará, sostuvo que “esa carretera genera cortes”. “Están trabajando, no se ha detenido la obra”. Cuando se le consultó sobre la demora, dijo que suponía que la altura de más de cuatro mil metros puede causar retrasos.
En Tambo Quemada, varios transportistas informaron de que tras cruzar la frontera boliviana, el trámite de nacionalización dura desde dos  hasta siete días.

Ramiro Mamani relató que los ocho pasos del trámite de importación son morosos. “Nosotros vemos que más abajo de la gasolinera, al salir de Tambo Quemado hacia La Paz, pasan por las noches los camiones de contrabando. A ellos ni los fiscalizan. No hay rapidez ni agilidad en nuestra Aduana. Es un problema estructural, de fondo, mayormente esas demoras al importador le ocasionan que recurra al contrabando”.

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